Mamá, en Tokio sí me gusta cocinar. Tercer día – 7a Parte.

25 04 2008

… por lo más fácil. Bueno. En realidad no era lo más fácil. Lo más fácil habría sido entrar en un restaurante de sushi en cinta transportadora, de especialidades al curry, de comida rápida (entiéndase Yoshinoya entre otros), etc. Finalmente acabé comprando mi cena en un supermercado normal, en este caso un Family Mart.

Alrededor de las 9 de la noche… espera… eso es falso. Antes de ir al supermercado me dirigí al Hotel Edoya para dejar la mochila y en definitiva todos mis trastos. Continuemos… ahora sí. Después de salir del hotel me fui al Family Mart. Allí observe con curiosidad la multitud de productos comestibles que tiene un supermercado común. Colores por todas partes, miles de bebidas y muchos calamares secos comestibles (no, no es una broma). Cogí unos noodles, una bandeja de sushi a un precio ridículo (2,33€), una coca-cola y un pastelito extraño de color rosa (influencias de los 80).

Al fin y al cabo aún no había realizado una de mis tareas pendientes: comprar comida en un supermercado y cocinármela yo mismo. Pero seamos sinceros… estaba cansado, tenía poca hambre y me daba una pereza increíble cocinar. Todo era comida preparada.

CenaNoodlesSushi

· Noodles: Este tipo de fideos se comen mojándolos con la salsa que viene en una bolsa de plástico. Esta se vierte en el cuenco negro que contiene la caja, se mezcla con unas especias que también van incluidas en un sobre blanco y posteriormente se cogen los fideos con los palillos y se mojan en la salsa. Deliciosos.

· Sushi: No es tan fresco como el que te sirven en un restaurante pero para un día no esta mal. La bandeja contiene sushi con huevas de atún y de salmón. También viene con un poco de jengibre y wasabi.

En el hotel abrí los paquetes y empecé a engullir como un pato. Resulta que tenía más hambre de la esperada. Que demonios tenían esos noodles? Demasiado buenos para ser de supermercado… Después de cenar tenía unas ganas de dormir demasiado importantes para ignorarlas. Pero… espera espera… Estas en Tokyo! EN TOKYO! Y más concretamente en Akihabara! Electric Town! Electrónica! Anime! Manga! Gente rara! (sí, para mi un hombre de cuarenta años que lleva un vestido de sirvienta victoriana de color rosa, una peluca también rosa y como no, un carrito de color rosa, es raro. No le pedí una foto por vergüenza pero os juro que era real) Sal a la calle YA!

Akihabara Night

Me hice caso a mi mismo por supuesto. ¿Cansancio? Va… Salí a la calle y di un buen paseo por las calles de Akihabara. Luces… más luces… Entre en un edificio de Sega para echar unas partiditas a las recreativas y a dejar que el nipón de turno me fulminase al Street Fighter. Me marché de allí y seguí caminando hasta que las tiendas de aparatos electrónicos y videojuegos comenzaron a cerrar.

Hacia las 10 y media de la noche todo estaba cerrado y solo se escuchaban los pocos coches que cruzaban las calles y alguna que otra musiquilla de alguna tienda porno (porque como veréis más adelante, si algo tiene Akihabara es porno. Y en cantidades industriales). Decidí irme al hotel a fumar un cigarrillo y a realizar una videollamada con un amigo mío. Además, mañana tenía un día agitado. Meguro… Ebisu… y de vuelta a Roppongui porque a pesar de que ya había ido, no pude ver ciertas zonas del barrio que me resistía a no visitar.

+info
Anuncios de la cadena de comida rápida Yoshinoya: Matsui Yoshinoya CM, anuncio antiguo Yoshinoya, Tommy Lee Jones y Yoshinoya.





Ir es fácil. Volver… Donde esta mi andén! Tercer día – 6a Parte.

22 04 2008

Aprender a leer japonés es importante.

Como os comentaba en el último post, al anochecer cogí el metro hasta mi querida estación Suehirocho. No sin antes sufrir un poquito. Lo que me paso se denomina amnesia. Amnesia porqué no recordaba el número de andén y encima no encontraba ninguna indicación en inglés que me pudiera sacar de dudas. ¿Que hago? ¿A donde me dirijo? ¿Entro en el primer tren que vea que me da buenas vibraciones? Anda, 100 yens! Apoyé mi espalda en la pared de la estación y reflexione unos minutos…

Al levantar la cabeza me fijé en un letrero de leds… como molan los leds de japón… Ostras! Mi estación! Fue un instante pero en ese momento vi el nombre de la parada Suehirocho escrito en el letrero. Subí al andén que me señalaba. El metro se acercaba… Sin cortarme un pelo pregunté a un amable japonés que esperaba el turno para entrar en el vagón:

Suehirocho-yuki densha wa nan-ban sen desuka – ¿De què andén sale el tren para Suehirocho 

Amablemente me señaló el mismo andén por el que venia el metro. Ya sabia yo que empollarse unas cuantas frases en el avión serviría para algo más que un gracias o cuanto cuesta. Por fin descansado, entré en el vagón y me relajé.

Ahora solo había de buscar un sitio para cenar… El restaurante del hotel parecía una idea cómoda y muy apetecible, aunque quería probar cosas nuevas. El cansancio en ese momento me pudo y opté por…

Las fotos están sacadas de: Japan Travel y Urbanrail