Akasaka. Tercer día – 4a Parte.

12 12 2007

Caminando un poco hacia Akasaka, deje Roppongi y me puse a buscar el templo de Hie Jinja. Un templo situado en los límites de los  barrios de Akasaka y Nagatacho, el cual fue reubicado en su nuevo emplazamiento en el siglo XVII por creencias de que contribuiría a alejar e mal del castillo de Edo. El santuario tiene un cometido protector. En la foto se puede ver en la foto una figura de un mono que acuna a su cría y es que muchas embarazadas se desplazan al templo para rendir homenaje a este icono. Para llegar al templo hay que cruzar una gigantesca puerta torii de piedra, que franquea el paso a una avenida ascendente compuesta por escalinatas o para los más vagos, escaleras mecánicas.

Torii de piedra cerca del Templo Hie-jinja 3Torii de piedra cerca del Templo Hie-jinja

Estatua de la fertilidad Templo Hie-jinjaTorii de piedra cerca del Templo Hie-jinja 2

Templo Hie-jinja

 Me quedaba otro templo por visitar, Myogonji. Incrustado en los límites de Aoyama-dori y del recinto del palacio, en este templo con aire sintoísta, pude ver una larga sucesión de estandartes anaranjados y rojos, estatuas de la diosa Kannon, figuras de zorros y distintos elementos zen. Era un sitio muy tranquilo y pude pasear un buen rato entre “los pasillos” de piedra que había cerca del templo. El incienso quemado perfumaba todo el lugar y era increíble el sosiego que conservaba. Aún estando en el interior de la ciudad y además, con unas obras al lado (me encontré unos trabajadores descansando y comiendo de lo que parecía una larga jornada de perforaciones en el suelo) se podía caminar totalmente relajado.

Templo Myogonji en AkasakaPara purificarse en Myogonji en Akasaka

Zorro en el Templo Myogonji en Akasuka

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