Yukata y fideos. Quinto día – 4a parte

8 03 2009

Después de visitar el templo Senso-ji comenzó a salir el sol y decidí perderme un poco por Asakusa. Salas de masajes, tiendas dedicadas a los tradicionales abanicos japoneses, extraños carteles, restaurantes del famoso pez globo o fugu… Acabé entrando en una tienda de yukatas (kimonos hechos con algodón) y me compré uno. Aún recuerdo la cara de la dependienta de la tienda cuando me tomó las medidas. Supongo que habitualmente no tenía muchos clientes de dos metros. Fue muy atenta y simpática y finalmente encontró un yukata que me fuera bien ^^. Lo suelo utilizar bastante en verano aunque no salgo a la calle con él. Mmm… es algo que debería hacer solo para ver la cara de la gente. Es muy cómodo lo tenéis que probar!

A mediodía busqué un sitio para comer entre las laberínticas calles de Asakusa. A través de las vitrinas podías ver decenas de representaciones de plástico de la comida que ofrecían los distintos restaurantes. Un método mucho más eficaz que la típica carta escrita. Como ya sabéis, si la comida entra por los ojos lo de menos es el nombre. A quién no le ha pasado estar en un restaurante y ver a un camarero pasar por vuestro lado con un suculento postre y desconocer como se llama? Siempre acabamos diciendo: ¡Quiero uno de esos! El nombre en este caso es lo de menos.

 Restaurante de Fugu

Restaurante en Asakusa

Un amigo me preguntó como podía decirle a la camarera o camarero que plato quería si no sabía japonés. Por lo general casi todos los restaurantes tienen una carta con imágenes o nombres en inglés, aunque existen algunos restaurantes que no. ¿Como hacia para pedir el/los plato/s? Sencillamente haciendo una foto al plato de la vitrina con mi cámara de fotos. Se la enseñaba al camarero/a y sin problema alguno me lo traían con una sonrisa comprendiendo mi dificultad por pronunciar el nombre del plato en su idioma. Sencillo, eficaz y diferente. 🙂

 Pescado de plástico

Al final entré en un restaurante muy pequeño, modesto y apartado del centro posiblemente regentado por una familia japonesa. Era perfecto. Comí unas huevas de atún con un exquisito sabor a mar y unos fideos de arroz con piña sumergidos en un bol con agua y… ¡Cubitos de hielo! Perfecto para paliar el calor pensé. Todo acompañado de un bol de arroz con una especia rojiza que desconozco y un poco de ternera con algún tipo de vegetal. Una de las comidas más frescas y relajantes que he probado nunca.

Comida en Asakusa

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Mamá, en Tokio sí me gusta cocinar. Tercer día – 7a Parte.

25 04 2008

… por lo más fácil. Bueno. En realidad no era lo más fácil. Lo más fácil habría sido entrar en un restaurante de sushi en cinta transportadora, de especialidades al curry, de comida rápida (entiéndase Yoshinoya entre otros), etc. Finalmente acabé comprando mi cena en un supermercado normal, en este caso un Family Mart.

Alrededor de las 9 de la noche… espera… eso es falso. Antes de ir al supermercado me dirigí al Hotel Edoya para dejar la mochila y en definitiva todos mis trastos. Continuemos… ahora sí. Después de salir del hotel me fui al Family Mart. Allí observe con curiosidad la multitud de productos comestibles que tiene un supermercado común. Colores por todas partes, miles de bebidas y muchos calamares secos comestibles (no, no es una broma). Cogí unos noodles, una bandeja de sushi a un precio ridículo (2,33€), una coca-cola y un pastelito extraño de color rosa (influencias de los 80).

Al fin y al cabo aún no había realizado una de mis tareas pendientes: comprar comida en un supermercado y cocinármela yo mismo. Pero seamos sinceros… estaba cansado, tenía poca hambre y me daba una pereza increíble cocinar. Todo era comida preparada.

CenaNoodlesSushi

· Noodles: Este tipo de fideos se comen mojándolos con la salsa que viene en una bolsa de plástico. Esta se vierte en el cuenco negro que contiene la caja, se mezcla con unas especias que también van incluidas en un sobre blanco y posteriormente se cogen los fideos con los palillos y se mojan en la salsa. Deliciosos.

· Sushi: No es tan fresco como el que te sirven en un restaurante pero para un día no esta mal. La bandeja contiene sushi con huevas de atún y de salmón. También viene con un poco de jengibre y wasabi.

En el hotel abrí los paquetes y empecé a engullir como un pato. Resulta que tenía más hambre de la esperada. Que demonios tenían esos noodles? Demasiado buenos para ser de supermercado… Después de cenar tenía unas ganas de dormir demasiado importantes para ignorarlas. Pero… espera espera… Estas en Tokyo! EN TOKYO! Y más concretamente en Akihabara! Electric Town! Electrónica! Anime! Manga! Gente rara! (sí, para mi un hombre de cuarenta años que lleva un vestido de sirvienta victoriana de color rosa, una peluca también rosa y como no, un carrito de color rosa, es raro. No le pedí una foto por vergüenza pero os juro que era real) Sal a la calle YA!

Akihabara Night

Me hice caso a mi mismo por supuesto. ¿Cansancio? Va… Salí a la calle y di un buen paseo por las calles de Akihabara. Luces… más luces… Entre en un edificio de Sega para echar unas partiditas a las recreativas y a dejar que el nipón de turno me fulminase al Street Fighter. Me marché de allí y seguí caminando hasta que las tiendas de aparatos electrónicos y videojuegos comenzaron a cerrar.

Hacia las 10 y media de la noche todo estaba cerrado y solo se escuchaban los pocos coches que cruzaban las calles y alguna que otra musiquilla de alguna tienda porno (porque como veréis más adelante, si algo tiene Akihabara es porno. Y en cantidades industriales). Decidí irme al hotel a fumar un cigarrillo y a realizar una videollamada con un amigo mío. Además, mañana tenía un día agitado. Meguro… Ebisu… y de vuelta a Roppongui porque a pesar de que ya había ido, no pude ver ciertas zonas del barrio que me resistía a no visitar.

+info
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