Roppongi, el futuro existe. Cuarto día – 7a Parte.

13 08 2008

Después del museo de la cerveza volví de nuevo a la zona de Roppongi, que como ya comente en post pasados 1 2, es una zona construida por el magnate Minoru Mori (el solito hizo los edificios con un pico y una pala) repleta de oficinas, museos, restaurantes, hoteles y en definitiva una ciudad dentro de Tokyo.

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Paraguas Roppongi

Mi principal razón para volver fué que durante la última visita apenas pude ver nada ya que me perdí un poco… vi más embajadas que otra cosa. Lo que queria realmente era ver Asahi TV, entrar en el edificio Mori donde hay un museo de arte contemporáneo (al final no entré por falta de tiempo y compré como un cabrón en la tienda) y otras maravillas como restaurantes españoles (mirar foto “Tapeo España”) o boutiques que a más de una de las que conozco se habrían quedado a vivir allí. Si queréis ver el futuro id a Roppongi.

Alrededores de Asahi TV

Asahi TV

Restaurante Español en Roppongi

 Acabo de recordar una anécdota. Mientras paseaba por las calles iluminadas por los neones, se puso a llover un poco (mucho) y me refugié en un inmenso centro comercial (el corte inglés sería como una cuarta parte de un cuarto de casita de monopoly). Allí decidi buscar algun mapa del sitio para no meterme en alguna tienda de lenceria femenina sin querer. De repente una chica japonesa muy maja y vestida con un extraño uniforme de azafata muy currado me miró sonriente y me digo algo que no entendí. Afortunadamente me señaló con las dos manos una tabla digital y táctil donde había un mapa! La chica me debió ver con cara de despistado… Ese mapa era la leche. La ostia. El mapa era en 3d y podias tocar todas las plantas y tiendas para saber lo que habia en ellas. Touch! Y veías en 3d lo que había en la 3a planta. Touch! Y veías que tienda era y como era por dentro! Touch! Vamos, como la Nintendo DS pero en gigante.

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Paso de peatones de Roppongi

Araña de Louise Bourgeois en Roppongi

Neones en Roppongi

Después salí a la calle de nuevo y me mezcle entre el bullicio de la gente y las luces. Realmente es una experiéncia genial. Por cierto, para quien sea un/a gran fan de Doraemon (a mi personalmente me cae en gracia) que no se olvide pasar por la tienda oficial de Doraemon en Asahi TV. Si, los pastelitos favoritos de Doraemon se pueden comprar dorayakis.

Tienda Doraemon

Doraemon





Nos llevan años de ventaja. Tercer día – 3a Parte.

11 12 2007

Tras pegarme la gran caminata, finalmente llegue al complejo Roppongi Ark Hills. Un complejo lleno de oficinas, restaurantes, museos, hoteles y todo lo que queráis imaginar. Como dije anteriormente, una ciudad dentro de Tokyo. Me di una vuelta alrededor del complejo y advertí que allí se concentran muchísimas embajadas, desde la española hasta la americana. Esta última era un edificio enorme con una vigilancia exterior que, la verdad, uno se acoquinaba ante las miradas de los guardias. Como os podéis imaginar, la española no era así, sino que debía ser aproximadamente un 5% del tamaño de la americana y de vigilancia más bien poca, simplemente una cámara en la entrada. 

Quería ver mucho más en Roppongi, pero antes deseaba pasarme por unos templos que se encontraban a unos 20 minutos de Ark Hills. Decidí marchar y volver unos días más tarde porqué como veréis más adelante, me quedaban un sin fin de sitios por explorar en esa zona. Desde el edificio de TV Asahi hasta la famosa Mori Tower.

Ark HillsEdificio Mori en Ark HillsKaraoke en Ark Hills

Roppongui Ark Hills interior





De camino a Roppongi. Tercer día – 2a Parte.

19 11 2007

Después de Tokio Tower me dirigí hacia el complejo Roppongi Hills. Un lugar construido por un magnate llamado Minoru Mori. Roppongi se podría definir como una gran ciudad dentro de Tokio aunque me centraré más en este distrito en el siguiente post.

Como decía, al abandonar la famosa torre, con la ayuda de mis mapas, me puse en marcha. Por el camino encontré restaurantes, oficinas, la embajada rusa y diversos supermercados. Es curioso porqué en ese largo trayecto hasta Roppongi divisé muchos extranjeros que, como yo, paseaban por la zona pero como si vivieran allí. Me encontré a una madre con aspecto nórdico paseaba a su hija en cochecito, empresarios hindúes y dos hombres que parecían ser americanos por su fuerte acento inglés. Más tarde descubrí que me encontraba caminando por una zona repleta de embajadas.

Por otra parte una de las cosas que me sucedió fue, como no, una mini tormenta de diez minutos que sacudió sin piedad a todo ser viviente que pasaba por allí. Me tuve que meter en una tienda de…jabones. Imaginaos a un chico feliz en manga corta paseando tranquilamente por la calle, con un sol radiante, cuando de repente del cielo caen toneladas de agua a plomo. Total, acabe totalmente mojado dentro de una tienda de jabones con el aire acondicionado a tope y, eso sí, con sus múltiples variedades de jabones de “atención!”: chocolate, frambuesa, miel, mermelada de todos los sabores, menta, pistacho, rosas, etc. Como os podéis imaginar los diez minutos de lluvia los empleé en oler los jabones y averiguar sus aromas ya que no se leer japonés. Fascinante la verdad. Un “gaijin” mojado oliendo jabones.

De camino a Roppongui IBM

De camino a Roppongui un supermercado Don QuijoteDe camino a Roppongui un Karaoke

Podéis ver a través de estas fotografías lo que encontré durante el trayecto. Una sucursal del “gigante azul” IBM, uno de los múltiples supermercados Don Quijote en el cual entré y pude encontrar absolutamente de todo, desde comida hasta camisas, y finalmente un karaoke con una fachada realmente llamativa y debajo de ella, una tienda llamada “Freaks” donde había multitud de utensilios y material relacionado con el mundo de la marihuana. Buen rollo!